PERFIL

La culta inmigrante haitiana que no logra vender en el mercado



Carline Merilien no ha vendido nada en su puesto de verduras del mercado Iñaquito en los 8 días que lleva trabajando; sin embargo, mantiene la sonrisa intacta en su rostro y ofrece sus productos a quienes pasan por el lugar. Su restaurante, “la huequita de la negra”, bajó sus ventas desde enero del 2016 y, por eso, debió buscar otra opción. Esta haitiana de 45 años ha vivido 15 años en Ecuador, que la han formado como una mujer audaz y optimista.

Con un español algo erróneo al  momento de utilizar pronombres, cuenta que su objetivo de migrar a Ecuador fue huir de un problema político. Su esposo era diputado en el gobierno del presidente Jean-Bertrand Aristide y en la administración de este mandatario hubieron conflictos al punto de derrocarlo.| Por la vinculación de su cónyuge con Aristide tuvieron que salir de Haití.

Carline viajó con sus dos hijas en el 2002 y, posteriormente, cuando su esposo iba a hacerlo en el 2004 fue asesinado en el aereopuerto de Haití. “Se realizaron investigaciones, pero todos los gobiernos son lo mismo”, comenta al respecto. Guilen, 25 años, y Magadalina, 19, son las hijas que la acompañan en Ecuador; aunque tiene una que sigue en Haití, Estefanía, que por ser menor de edad,  no puede salir del país y es cuidada por la hermana de Carline que tiene los recursos necesarios para mantenerla.

En Haití trabajó en prestigiosos hoteles, pues es graduada en Administración Hotelera con mención en Gastronomía. Aquí no labora en su rama, porque los lugares turísticos a los que ha aplicado le exigen trabajar los sábados, y de acuerdo a su religión, adventista, trabajar un sábado “es como si matara a alguien”.

Otra de sus funciones dentro del territorio ecuatoriano es ser representante de los inmigrantes, por eso, el año pasado participó  en la elaboración de la Ley de Movilidad aprobada recientemente por la Asamblea Nacional. Esta labor es voluntaria y no recibe beneficios monetarios. "Las leyes son buenas", afirma; el problema consiste en el cumplimiento de estas.

Según la Dirección de Migración, entre el 2008 y 2014,  el número de extranjeros  en Ecuador creció 57.3%. En la actualidad, varios  inmigrantes se dedican a vender caramelos en los buses, pasteles en los parques o realizar expresiones artísticas en la calle debido a la difícil situación de encontrar un trabajo formal.



Al hablar de politica, Carline  expresa con cierto aire de incomodidad, que no es correista, pero ha visto que se han hecho más cosas que en otros gobiernos, pues ella vivió en Ecuador desde la presidencia de Jamil Mahuad . "Todos los gobiernos roban" , asegura,  mientras cubre su cara con sus manos.

El voto es opcional en su caso, “yo voté por Lucio, depués por Correa y ahora por nadie”, lo dice riendo. Esta vez no quiere participar en las elecciones. Recuerda que Gütierrez solo “mantuvo el precio del pan y la canasta básica”, pero el salario básico estaba en los $122, “con Correa fue muy bueno el seguro social a empleadas domésticas, por ejemplo… pero en el 2009 era más fácil la situación para los inmigrantes, había más apoyo”.



Con mucho pesar, Carline comenta que no le gusta vivir en Ecuador por el trabajo que realiza; sin embargo, debido a las circunstancias, le tocó adaptarse. Para ella la situación laboral y las oportunidades de trabajo son una falencia que tiene el país. Por el momento, ningún candidato cumple sus expectativas; lo único que espera es una mejora para la situación de los inmigrantes y que cualquier candidato que tome el poder, sea menos corrupto que su antecesor, talvez,  algo que todos los ecuatorianos esperamos. 

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