CRÓNICA


“Emprender es súper difícil, todo es un proceso”





Al pasar por el local especialista en té, Tippytea Blends, se percibe un aroma lleno de sabor, entre dulce y cítrico. La decoración del lugar produce la sensación de estar cerca de una villa de campo, porque las mesas y sillas tienen un estilo vintage y en las paredes cuelgan varios utensilios antiguos y clásicos como: teteras, tazas y platos.


A sus 32 años, Guillermo Jarrín ha emprendido varios negocios, aunque el que más le ha resultado es Tippytea Blends, pues su marca es ya una franquicia. Se graduó como ingeniero comercial y tiene una certificación internacional como tea blender, “que es la persona que formula las mezclas de té”, asegura. Nació en Loja, pero ha vivido en Quito desde que tiene uso de razón.


Desde muy joven, buscó la manera de generar su propio dinero. En una navidad, cuando tenía 15 años, su padrastro norteamericano le regaló la primera computadora con quemador de CD’s, “en el país no la tenía nadie”.  Aprovechó esta herramienta y empezó a quemar discos, los que vendía a sus compañeros del colegio por $5. “Después de 1 año el negocio fracasó, porque todo el mundo pirateaba”, comenta. Su historial de emprendedor recorre diferentes facetas: DJ en fiestas de 15 años; vendedor de comida rápida, donde recuperó su inversión en la primera semana; y dueño de un local de servicios automotrices, que lo vendió por dedicarse a su actual negocio que lleva 3 años en el mercado.


Como dueño y gerente del negocio, Guillermo inició siendo “todólogo”, lo expresa entre risas. Fue cajero, despachador de té, mensajero, formuló todas las mezclas que se ofertan y ha liderado y resuelto problemas del negocio. Hace un año tenía 1 local y 4 personas más trabajando con él; actualmente, son 4 locales, 18 personas forman parte de su equipo de trabajo y ha elaborado más de 40 mezclas de té. Además, su negocio fue elegido de entre 1000 proyectos para recibir la inversión de Capital Ángel, un grupo de empresarios con mucha experiencia.


Guillermo brinda toda su dedicación, tiempo y esfuerzos a su actual negocio, que nació con una idea que obtuvo en Chile. En el 2008, viajó hasta Santiago para visitar a su hermana. “Allá tienen una descendencia muy europea en sus tradiciones. Es un país que toma más té que café y alguna vez vi un negocio similar que me llamó la atención, entonces empecé a investigar, me especialicé en varios cursos y me lancé”, comenta. Aunque, actualmente sus ventas son muy buenas, asegura que “emprender es súper difícil”.


El 2016 fue el año de crecimiento para TippyTea, pero fue muy duro. “El país está hecho pedazos”, así describe Guillermo la situación de Ecuador. La economía estuvo bastante afectada, pero se han abierto nuevas posibilidades. El cambio de la matriz productiva, es una de ellas. Antes, varias empresas importaban productos para realizar su negocio; hoy, se pretende que esos productos se generen en el país para dar más fuerza a la mano de obra ecuatoriana. “El 90% de lo que se vende en Tippytea es ecuatoriano, o al menos la mayoría de sus componentes lo es”, aclara.


Un informe de Global Entrepreneurship Monitor del 2015, concluye que Ecuador creció positivamente en emprendimientos, alcanzando el 33,6% de Actividad Emprendedora Temprana, es decir, “que aproximadamente 1 de cada 3 adultos había realizado gestiones para crear un negocio o poseía uno cuya antigüedad no superaba los 42 meses”, según explica el documento. También, se señalan los aspectos que restringen el emprendimiento por políticas de gobierno, entre ellos: “Exceso de normativa, inestabilidad por continuos cambios en leyes y regulación en general, carga impositiva, burocracia, y ausencia de políticas articuladas”.  Además, según expertos, el emprendimiento aumenta cuando el desempleo también lo hace.


Sobre las autoridades que se elegirán el 19 de febrero, Guillermo piensa que “necesitamos políticos que puedan establecer buenas relaciones con los empresarios. Si no hay apoyo a los empresarios, el país no va a crecer”. Según cuenta, la gestión en este tiempo ha sido mucho mayor por parte del sector privado que del público.

Cuando se le consulta sobre sus planes, esboza una sonrisa y dice: “¡Qué buena pregunta!”, pues está seguro de lo incierto que puede ser el futuro. Por el momento, está enfocado al máximo en Tippytea. Entre sus proyectos están: embotellar sus tés, exportarlos y hacer mezclas exóticas que vengan de comunidades. Los éxitos para los emprendimientos ecuatorianos que están en transición de convertirse en empresas, generan grandes expectativas para mejorar la situación económica del país; algo que debe tomar en cuenta quien se posesione en el mandato del nuevo periodo presidencial.

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